27 julio 2010

Casar de Cáceres


Bienvenidos al Casar, un pueblo situado a 9 kilómetros de la ciudad de Cáceres. Con población cercana a los 5.000 habitantes, tiene una superficie aproximada de 130 kilómetros cuadrados. Los orígenes de esta aldea son todavía desconocidos, pero sabemos que poblaciones indígenas ocuparon la región. Se conservan restos de la Edad de Bronce y estelas funerarias prerromanas.

Aún se recogen restos de la antigua calzada romana “iter ab Emerita Asturicam” que atraviesa la población. Este mismo camino sería Cañada Real Soriano-Occidental, Camino Real de Santiago después y actualmente Calle Larga, el eje que vertebra el plano urbanístico de la población.

Comúnmente a esta calzada se la conoce como Vía de la Plata, aunque esta denominación es consecuencia de una confusión fonética. En época Andalusí se la denominaba Al-balaṭa, que significa azulejos o baldosa grande. Es posible que esa pronunciación llevó a que la gente transfiriera el sonido al del preciado metal.

Casar de Cáceres era el pueblo de mi abuelo Aniceto Rey, que se casó con mi abuela Carmen Hurtado, original de Garrovillas de Alconétar (este último merece otro post). Desde la infancia he visitado frecuentemente mi pueblo, aunque lamentablemente cada vez menos. Cuando echo la vista atrás, recuerdo los paseos alrededor de La Charca con mis abuelos y las tardes jugando con Las Cañoninas en la calle Paredes.

Mi pueblo es característico por sus cigüeñas en la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, por la Torta del Casar (que sale de la leche de oveja merina) y por las tencas de su charca. También el folklore casareño se mantiene. Entre las celebraciones más conocidas reseño las procesiones comunes de Semana Santa por la participación exclusiva por sexos y las fiestas del Ramo que se celebran el primer domingo de septiembre.

La patrona del pueblo es la Virgen del Prado. Se dice que hacia 1174, se produjo una ofensiva entre cristianos y almohades. El emir Yusuf Abu Jacob estaba decidido a restaurar el poderío musulmán en nuestra Península y lo hizo hasta el Tajo, atacando Cáceres. Cuentan que en el fragor de una batalla, una dama vestida de blanco y azul ayudó en la distancia a los cristianos suministrándoles agua de un pozo cercano. Tras la victoria, el maestre Pedro Fernández Hurtado quiso agradecer el gesto en persona a la mujer, pero no apareció nunca. Todos se convencieron de que la fémina era la mismísima Virgen y levantaron una ermita en su honor. Al pozo se le llamó "Pozo de la Virgen", y alguien esculpió una imagen, que se llamó Virgen del Prado.

La casa de los Rey está formada por un corral (donde antes se encontraba el pozo y el establo), habitaciones amplias, un largo pasillo que recorre la casa desde el salón hasta la cocina y dos plantas. Lo más bello son las bóvedas semicirculares que otorgan esa nota rústica al salón y que tanto costó conservar. La humedad de estas casas es imposible de combatir y siempre encuentra un lugar por donde arañar las paredes, como si consiguiese trepar por ellas.

Cuando viajamos al pueblo es costumbre barrer, nada más entrar, los pedacitos de pintura blanca que se han desprendido durante el invierno por culpa de la humedad. También aireamos el ambiente cargado de sus rincones y devolvemos la vida que antes bullía entre sus paredes.

La casa ha sido reformada por mi tío Alejandro, su mujer Lourdes y mi madre. Ahora es mucho más confortable y han conseguido conservar no sólo la esencia del hogar, sino los recuerdos de su infancia.

Al anochecer, después de dos demoledores días limpiando y tras una suculenta cena de lomo y queso, mi madre y yo salimos a recorrer el pueblo. Encontramos este precioso paisaje con el sol poniéndose sobre La Charca. No tiene desperdicio. Otro día también encontramos a los pescadores intentando sorprender a las tímidas tencas, típicas de la región extremeña.

Quien visite la Comunidad de Extremadura, no puedo perderse sus productos culinarios más deliciosos como el jamón de bellota, el lomo y el queso. En especial, la torta del Casar que es de denominación de origen y el queso de cabra de la zona de los Ibores. Entre sus vinos mas famosos, están los de Pitarra y sobre todo los vinos de Almendralejo.

16 julio 2010

Te invito a que seas un Aura dorada


Haciendo limpieza en mi cuarto encontré un libro que leí hace muchos años. Se llama Aura gris y su autora es Pilar Molina Llorente. Mientras estaba limpiando el polvo de su portada recordé vagamente la personalidad de la poderosa Aura, una joven romana que se ve envuelta en las primeras persecuciones de los cristianos.

Aquella noche, la curiosidad me empujó a la primera página y sin quererlo el libro me atrapó hasta bien entrada la madrugada. No quería dejar la oportunidad de escribir un post acerca de este personaje y agradecer a la autora su compromiso con el pensamiento que intenta desarrollar en la prematura mente de los niños con este libro.

Aura es una joven de 15 años que se aburre en su palacio. Su madre muere cuando es una niña y su padre es un hombre rico e importante que viaja continuamente a países lejanos para traer las mejores piedras preciosas, que luego talla y engarza en su taller. Por tanto, vive bajo la autoridad de su abuela, una mujer autoritaria y presuntuosa pero que desea lo mejor para su nieta.

Aura sólo tiene a una amiga,Vera, que es la hermana de su prometido Orso. Todos pertenecen al mismo estatus social y la futura boda es la forma más extendida de sellar un lazo duradero en la amistad de ambas familias. Pero Aura no quiere a Orso, un chico holgazán y maleducado que la desprecia y sólo piensa en comer.

Aura, a pesar de su condición tácitamente impuesta, es una joven curiosa que cuida a sus criados, obedece a su abuela y mantiene una actitud reflexiva de todo lo que la rodea. Su vida se transforma cuando un día, paseando con su abuela encima de una litera, observa como a un niño se le cae una moneda que ha obtenido haciendo una venta.

Aprovechando que su abuela charla con una amiga, se escapa de la litera con el fin de ayudar al pobre chico y evitar que por perder el dinero, el vendedor lo maltrate. Cuando finalmente lo encuentra y decide volver a la litera, escucha detrás de una puerta la frase: Yo soy la verdad y la vida”. Estas palabras serán para Aura el comienzo de la búsqueda de la verdad para entender la naturaleza de su vida.

Cuando su abuela emprende un viaje de varios meses para descansar, Aura se aventura en la ciudad para averiguar el significado de aquellas palabras. Es entonces cuando conoce a sus nuevos amigos y en especial a Mario, un joven de familia pobre pero ferviente seguidor de las palabras de Jesucristo.

Aura, que se ve reflejada en las palabras de Jesús, volverá cada día para aprender más sobre su mensaje. Comprende que debe ser fiel a sí misma, siente como propio el cristianismo y decide bautizarse y dedicar su vida a cuidar a los que más lo necesitan, sintiendo predilección por las personas más frágiles como son los niños.

También va creciendo en ella un cariño especial por Mario, quien le acompaña cada día de regreso a su palacio y siempre la despide diciendo: Hasta pronto, Aura dorada.

El nudo de la historia se desenvuelve cuando arde la ciudad de Roma. Aura parte de su palacio desesperada para obtener información del paradero de sus amigos pero sólo encuentra un hogar en ruinas. Gracias a la información que recibe de su esclava Nívea, consigue encontrarlos en unos barracones pero los rumores que circulan no son nada consoladores. El gobernador Nerón acusa a los cristianos del incendio y ordena capturarlos. Aura se compromete a no permitir que sus amigos sufran ningún mal y se lleva a los sobrinos de Mario a su casa y a varios niños que pierden a sus padres en el incendio.

Pero Vera, celosa de los nuevos amigos de Aura, denuncia a su amiga ante las autoridades y es detenida. Durante su estancia en prisión se encuentra con su amigo Mario. Es el apogeo de toda la historia y la conversación entre ellos esclarece lo que debe hacer Aura para no ser devorada por los leones y convertirse en la nueva protectora de las criaturas que tiene a su cargo.

Cuando es interrogada, Aura utiliza unas fórmulas inteligentes para no renunciar a su fe y al mismo tiempo, salir del calabozo para poder educar a los niños en la fe cristiana. Para conseguirlo, Aura debe escupir sobre la cruz frente a todos los condenados a muerte pero lo hace diciendo en voz alta: -Si un beso pudo traicionar (refiriéndose al beso de Judas), un escupitajo también puede cambiar su valor.- Aura es consciente de que muchos de sus amigos no la entenderán, pero para ella escupir o besar son sólo símbolos que están por debajo del futuro de unos niños.

El título del libro son las palabras de Mario cuando, decepcionado, se despide de ella por última vez llamándola Aura gris. Aura se siente herida pero al mismo tiempo consciente de que Mario ha preferido pensar en sí mismo antes que en la vida y el destino de los seres humanos que deja atrás. Todo recobra su sentido cuando su padre, al volver a casa, escucha atentamente las palabras de su hija y comprende que la dura experiencia ha convertido a su hija en toda una mujer.

Y no sólo ignora las palabras de su madre sobre Aura, sino que permite que sea ella quien se haga cargo de los niños, anula su compromiso con Orso y la convierte en la nueva ama de casa. Y quizá lo más hermoso, lo más relevante, es ese Aura dorada que recupera en boca de su padre (que parece que nos lo dice a nosotros, los lectores, que aún tenemos el corazón en un puño por las duras palabras de Mario), que hace que Aura comprenda que hizo lo correcto.

El mensaje del libro es que existe una función en la vida para todos, para todos sin excepción. Hace poco supimos que Sakineh Mohammadi Ashtiani espera a ser lapidada por el régimen iraní. Cuando una noticia de una crueldad tan evidente invade los medios de comunicación, suelen olvidarse también las penas de muerte que de forma legal se practican todavía en Estados Unidos o en China, en donde aún se desconoce el número de ejecuciones al año.

Todos vivímos  bajo las decisiones de alguien que nos gobierna , pero somos los individuos quienes debemos demostrar que los Estados en los que vivimos no siempre nos representan. Aura podría haberse conformado con el destino que estaba escrito para ella. Aura incluso podría haber muerto devorada por los leones si su capacidad de pensamiento hubiese sido superada por las palabras de Mario.

Sin embargo no fué así. Aura tomó la dificil decisión de renunciar a todo lo que tenía por el destino de una generación futura. Por eso, quiero creer que en cada país hay muchas personas como Aura que luchan con lo que tienen por abolir, entre otras cosas, la pena de muerte en todas sus formas.

No debemos etiquetar por su nacionalidad, estatus, sexo o condición a las personas con las que nos encontremos, sino por su nivel de pensamiento, como nos recomienda la autora. Por que es esa y no otra, la única herramienta capaz de enfrentar la vida con coherencia y elevar al último objetivo lo que verdaderamente importa: la dignidad del ser humano.

04 julio 2010

La tierna infancia

Llevo días sin percatarme de las señales traviesas que señalaban el contenido de este post. Comienzan el viernes pasado, cuando la tormenta veraniega me sorprende saliendo de la biblioteca. Me resguardo del chaparrón en el soportal más cercano que encuentro donde otros como yo han encontrado su refugio temporal. El grupo en cuestión lo forman un par de adultos con sus hijos. Estos últimos, lejos de aburrirse sin el parque (ahora enfangado y cruelmente resbaladizo), se entretienen entusiastas con el agua y los rayos que aparecen en el cielo encapotado.

Me vuelven los recuerdos. Yo también fui una niña que pasaba las tardes de aluvión en compañía de otros chiquillos bajo un porche. Nos apretujábamos en aquel minúsculo hueco y jugábamos a las cartas o a las palmas. Algún adulto se acercaba entonces a nosotros y nos revelaba el gran misterio de la tormenta.

-¿Queréis saber a qué distancia está? No tenéis mas que contar los segundos entre la luz que veis en el cielo y el sonido que viene a continuación. Si los segundo descienden, es que se acerca y si aumentan, se aleja.-

Contengo el aliento cuando efectivamente en el escenario que estoy viviendo un adulto hace el mismo comentario a los niños y todos en coro comienzan: Uno, dos, tres, cuatro... Los hay que confirman el sonido casi instantáneamente y los hay que lo niegan porque el conjunto de voces ahoga cualquier trueno que se precie.

 El paralelismo con aquellas tardes es inevitable cuando dos niñas con sus palmas entonan “En la callelle, veinticuatrotro ,habidodo, un asesinatoto...”. Cuando eres pequeño, uno no se pregunta de donde demonios salen esas letras o por qué es pobre la vieja de la calle 24, ¿por el gato o por la punta de su zapato?

Es fascinante, sin embargo, el poder de misterio que envuelve la infancia. Cuando todo lo que conoces gira en torno a tus progenitores y lo demás se vuelve un vástago mundo por descubrir. Y la información transmitida de boca a boca es tan valiosa y fidedigna como las noticias de los telediarios.

Hoy reflexionaba Eduardo Punset sobre los bebés en su programa Redes. En particular, destacaba la gran importancia del tiempo que el bebé se dedica a aprender a aprehender y aprender a imaginar. ¿Sabíais que los pollitos de las gallinas tardan media hora desde que salen del huevo en independizarse? Y sin embargo, son los seres vivos que más tardan en independizarse los más inteligentes del reino animal.

Dentro del programa, se destacaban la cualidades de la imaginación de los niños: fomenta la búsqueda de soluciones alternativas, desarrolla la capacidad de empatía y favorece la inteligencia. Es decir, en los últimos años se ha descubierto que no es necesariamente alarmante que un niño tenga un amigo imaginario. Al contrario, puede resultar ventajoso para el futuro porque ejercita su inteligencia creativa.

Finalmente, hay algo que me ha motivado a escribir sobre la infancia: la mía propia. Hoy mis padres volvían de casa de mi tío Alejandro con un video analógico rescatado del tiempo gracias a la digitalización. En él aparecía yo con cinco años, persiguiendo a las gallinas con el mismo entusiasmo (o incluso más) que los niños aquellos con la lluvia. Estudié detenidamente mi rostro impresionado por el plumaje de esas gallinas tan independientes pero tan estúpidas. Y supongo que aquel misterio (el de las gallinas que corrían sin ton ni son) logró despertar durante unos minutos mi floreciente imaginación.

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